10 razones para querer aún más al queso

tabla de quesos y vino

Hay más de 2.000 variedades de queso en el mundo y cada año siguen apareciendo nuevas. Lo más sorprendente es que semejante diversidad nace de apenas cuatro ingredientes básicos: leche, fermentos lácteos, cuajo y sal. A partir de allí, el tipo de leche, el tiempo de maduración, la humedad, la temperatura y las técnicas de elaboración hacen el resto de la magia.

No es casualidad que el queso sea uno de los alimentos más queridos del planeta. Está presente en las cocinas de prácticamente todas las culturas, acompaña desayunos, almuerzos, cenas y aperitivos, y además aporta una gran cantidad de nutrientes beneficiosos para la salud.

Si necesitabas más motivos para disfrutar una buena tabla de quesos, acá van diez:

1. Queso antes o después del gym: esa es la pregunta

Las proteínas son fundamentales para construir y reparar músculos, tejidos y órganos. Esto cobra especial importancia a partir de los 40 años, cuando mantener la masa muscular se vuelve clave para la salud y la calidad de vida.

Entre los quesos con mayor contenido proteico se destacan el parmesano, el reggianito y otros quesos de larga maduración.

2. Es un gran aliado para una sonrisa sana

Cuando pensamos en calcio, el queso aparece inmediatamente entre los alimentos más recomendados. Pero no está solo: también aporta fósforo, vitamina D y otros nutrientes que ayudan a mantener huesos y dientes fuertes.

Por eso suele formar parte de las recomendaciones nutricionales para niños, adultos mayores y personas físicamente activas.

3. Comer queso como parte de la rutina de skincare

El queso contiene vitaminas A, D y varias del complejo B, además de minerales como zinc, magnesio y selenio.

Estos nutrientes participan en funciones tan diversas como la salud de la piel, la visión, el sistema inmunológico y el metabolismo energético.

4. Pijama, queso… ¡y a dormir!

“Un trago para ver mejor” cantaba La Mississippi. Si le hubieran escrito un tema al queso, podría llamarse ¡“Un queso para dormir mejor”! El queso contiene triptófano, un aminoácido esencial que interviene en la producción de serotonina y melatonina, sustancias relacionadas con el bienestar y la regulación del sueño.

Por eso, una pequeña porción de queso en la cena puede formar parte de hábitos alimentarios compatibles con un buen descanso.

5. Las grasas del queso no son el enemigo

Durante años las grasas lácteas tuvieron mala prensa, pero hoy la evidencia científica muestra una realidad mucho más compleja.

Consumido con moderación, el queso puede formar parte de una alimentación equilibrada y aportar energía, saciedad y compuestos beneficiosos para el organismo.

6. Al queso hay que saberlo esperar… si de antioxidantes naturales se trata

A medida que un queso madura, ocurren transformaciones bioquímicas que generan compuestos de interés nutricional.

Entre ellos se encuentra el glutatión, un antioxidante asociado a la protección celular. También aparecen niveles interesantes de vitamina E y selenio, sustancias que ayudan a combatir el estrés oxidativo.

7. Corazón contento, queso mediante

La innovación también llegó al mundo quesero.

En 2024, un trabajo conjunto entre el INTA y la empresa cordobesa Lácteos Capilla del Señor permitió desarrollar el primer queso argentino enriquecido con fitoesteroles, compuestos de origen vegetal que ayudan a reducir la absorción de colesterol y favorecen la salud cardiovascular. Se trata de un avance pionero en el país, que combina los beneficios nutricionales tradicionales del queso con ingredientes funcionales especialmente incorporados para promover una alimentación más saludable.

8. No sólo de leche de vaca vive el queso

El queso puede elaborarse con leche de al menos ocho especies diferentes.

Además de la tradicional leche de vaca, existen quesos elaborados con leche de cabra, oveja, búfala, camella, yak, reno y alce. La leche utilizada es uno de los factores que más influye en el sabor y la personalidad final de cada queso. Los quesos de cabra y oveja son de más fácil digestión que los de vaca, mientras que los de búfala tienen más grasa, lo que los hace mucho más cremosos.

9. ¡No te olvides de comer queso para cuidar la memoria!

Investigaciones recientes sugieren que ciertos quesos, especialmente aquellos menos procesados y con menor contenido de grasas saturadas, podrían contribuir al mantenimiento de la función cognitiva y la memoria. Entre los más recomendados por especialistas se encuentran variedades como mozzarella, feta, ricota y cheddar. Además, algunos de los nutrientes previamente mencionados en este artículo como la vitamina B12, el calcio y el fósforo, entre otros, están involucrados en la producción de neurotransmisores relacionados con el bienestar, la concentración y la memoria.

10. Es uno de los mejores compañeros del vino

Más allá de la nutrición, el queso tiene otra virtud: su enorme versatilidad gastronómica.

La combinación de grasas, proteínas, textura y sabor permite crear maridajes extraordinarios con vinos blancos, tintos, espumosos e incluso vinos dulces. Seguramente este no es ningún secreto, pero no podemos dejar de mencionar la perfecta armonía que quesos y vinos logran cuando se encuentran en una misma mesa.

Por todos estos motivos no perdemos oportunidad de celebrar estos dos alimentos del bien. La Enoteca visita nuevamente a la Terraza Jardín Mirador de la Ciudad de Mendoza el miércoles 17 de junio, a las 18:30. Además, entramos en modo Mundial con los vinos de Amansado, Santa Julia y Bodega López. Las entradas están en venta en Eventbrite.

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